He tenido la oportunidad de trabajar en Torreblanca el tiempo suficiente para conocer gente muy estupenda y otras originales y dignas de contar.
Durante un período más ó menos largo, apareció como clienta una gitana viuda con unos cuantos hijos, pero los mayores a los que dejaba solos, eran entonces unos gemelos que pesaban 110 kg y medían 1,70 aproximadamente, solían pesarse todos los días.
Imaginaos estos niños, el cuello era la maestranza y su mano la S-30 con Su Eminencia, lo sé porque una vez me cogieron por el pescuezo por llamarles la atención.
Su afición era cuando la puerta de la farmacia estaba cerrada, pegar la cara al cristal y con sus mocos resbalándoles por el labio y la lengua sacada aplastarla fuertemente refregándonos todos sus efluvios gitanos. Un poco fuerte para los que los veíamos desde dentro. El mayor insulto que me llamaban era INCONGRUENTE, no sé que le infundiría esta palabra porque después me preguntaban ¿a que molesta que te lo llame?.
Pues bien, estos niños tenían su parada del autobús del colegio cerca y cuando estaban "tranquilos" mientras esperaban, era increible verlos bailar jaleándose con sus palmas. ¿Cómo podía ser que algo así tuviera tó el arte?.
Salieron en tve bailando en la boda de Farruquito. No es que los eche de menos, pero creo que he conocido algo muy disitnto del resto de los mortales.
Mostrando entradas con la etiqueta MAMEN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MAMEN. Mostrar todas las entradas
sábado, 2 de enero de 2010
viernes, 8 de mayo de 2009
A MIS TÍAS Y DEMÁS FAMILIA
La imagen que tengo de abuelo es la misma que aparece en la foto del blog de "cristinaeninternné". Lo traté poco, pero no hacía falta más. Alguna vez me lo encontré bajandose de autobuses de Tussam y yo me sorprendía porque para mí él era diferente.
Siempre lo ví con una sonrisa en su cara (tendría su genio) y las palabras que resuenan en mi cabeza cuando lo recuerdo son: Niña ¿qué pasa?, ahí se concentraba todo el cariño que un abuelo podía tener en ese momento por su nieto.
No pasaba nada, pero hacía sentirte interesante, sabías que tu abuelo era "importante".
Nunca he investigado pero creo que no me equivoco, yo no tengo pajaritas dedicadas como tampoco tengo cuadro de Tío Miguel (lo cambiaron por unas supermaletas).
Pero recuerdo un encuentro casual con él en la esquina de Asunción con V. de Loreto en el que me aconsejó en una conversación corta y cariñosa, con su visión de una vida entregada al arte sin concesiones, tal como él lo entendía, Dibujando sin pretenderlo el mejor Cuadro que me podía regalar.
Aprovecho para aconsejaros que le vayais quitando la enagüilla a la mesa camilla, que ya va haciendo calor. Besos.
Siempre lo ví con una sonrisa en su cara (tendría su genio) y las palabras que resuenan en mi cabeza cuando lo recuerdo son: Niña ¿qué pasa?, ahí se concentraba todo el cariño que un abuelo podía tener en ese momento por su nieto.
No pasaba nada, pero hacía sentirte interesante, sabías que tu abuelo era "importante".
Nunca he investigado pero creo que no me equivoco, yo no tengo pajaritas dedicadas como tampoco tengo cuadro de Tío Miguel (lo cambiaron por unas supermaletas).
Pero recuerdo un encuentro casual con él en la esquina de Asunción con V. de Loreto en el que me aconsejó en una conversación corta y cariñosa, con su visión de una vida entregada al arte sin concesiones, tal como él lo entendía, Dibujando sin pretenderlo el mejor Cuadro que me podía regalar.
Aprovecho para aconsejaros que le vayais quitando la enagüilla a la mesa camilla, que ya va haciendo calor. Besos.
martes, 5 de mayo de 2009
EL INOCENTI
POR CARMEN MONTOTO CASTRILLÓN
¡Y yo creía que lo tenía superado! pero sólo pensar en el Inocenti hace sentirme de lo más normalita, vamos que a mí tambien me la dan.
Coche monísimo, diseño de la muerte de todos los disgustos que me pude llevar. Pero sí tengo que decir, que recordarlo me conduce a esos viajes que Jesús nombra y en el que había unos héroes, los que me acompañaban. Me parece que el coche se va a parar... (Mamen a sus hermanas) en una cola en la entrada a Chiclana por el puente Zuazo, en Sancti Petri, sin saber si llegaríamos al Palmar o tomaríamos el sol en la cuneta. Bomba de la gasolina, llave de contacto, todo para cambiar y el coche nuevo, recien estrenaito. Pocas veces me recogió la grúa con ese peazo de coche.
Pero Jesús, este coche me dió una lección que está relacionada contigo y tus hermanos. Recuerdo una fiesta "mora" en la Torre de Vejer, en la que para refrescar los cubatas me habíais pedido el coche para ir a la Barca a por hielo. No puedo poner en pie por qué fue, pero la realidad es que no os dejé el coche. Cuando aparecí por la fiesta, nadie se refirió al hielo ni a las bebidas calentitas. Estábais felices y os sobraba el mundo para pasarlo bien.
A mí no se me olvidó nunca vuestra generosidad, aunque me podría haber comido el coche con papas fritas (más me hubiera valido)
¡Y yo creía que lo tenía superado! pero sólo pensar en el Inocenti hace sentirme de lo más normalita, vamos que a mí tambien me la dan.
Coche monísimo, diseño de la muerte de todos los disgustos que me pude llevar. Pero sí tengo que decir, que recordarlo me conduce a esos viajes que Jesús nombra y en el que había unos héroes, los que me acompañaban. Me parece que el coche se va a parar... (Mamen a sus hermanas) en una cola en la entrada a Chiclana por el puente Zuazo, en Sancti Petri, sin saber si llegaríamos al Palmar o tomaríamos el sol en la cuneta. Bomba de la gasolina, llave de contacto, todo para cambiar y el coche nuevo, recien estrenaito. Pocas veces me recogió la grúa con ese peazo de coche.
Pero Jesús, este coche me dió una lección que está relacionada contigo y tus hermanos. Recuerdo una fiesta "mora" en la Torre de Vejer, en la que para refrescar los cubatas me habíais pedido el coche para ir a la Barca a por hielo. No puedo poner en pie por qué fue, pero la realidad es que no os dejé el coche. Cuando aparecí por la fiesta, nadie se refirió al hielo ni a las bebidas calentitas. Estábais felices y os sobraba el mundo para pasarlo bien.
A mí no se me olvidó nunca vuestra generosidad, aunque me podría haber comido el coche con papas fritas (más me hubiera valido)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)