Cincuenta y ocho años hace ya, cincuenta y ocho años, desde que la amapola del trigal te vio ese día tan llena de felicidad.
Verás madre, sé que podría escribir de este día con facilidad, pero un hijo no debe hacer eso, cómo hablar de ese día alguien que no lo pudo presenciar, quien allí todavía no podía estar, pero sí puedo ponerte unas líneas que me llenan de emoción y me contagian tu felicidad, no son mías pero te recodarán ese día y seguro que te gustarán.
No me gustaría que llores cuando leas esto, no es mi intención, te lo digo de verdad, sólo quiero que lo recuerdes con alegría (en la medida de lo posible) junto a tus hermanas, con las que te reúnes todos los días, y que sí estuvieron contigo, es por ello que alguna sonrisa me gustaría poderos contagiar. Porque esos días son de alegría ¿verdad?
-Con su traje celeste, su altar cuajado de flores, de plata refulgente su altar y sus credencias, los floridos arbustos que enmascaraban la calle central de su Real Capilla, la Santísima Virgen de los Reyes parecía esperar complacida de aquellos novios que venían a consagrar su amor a sus benditos pies.
- Era seguir una devoción que alguien -que ya no está- enseñó piadosa a sus hijas, marcándoles un camino, que ellas siguen con el amor filial, unido al amor a la Madre que todo lo puede, porque es medianera de todas las gracias. Es seguir una tradición, lo que tiene singular valor en estos tiempos, que cada cual quiere “vivir su vida”de espaldas a lo que fueron sus mayores, como si esto fuera signo de personalidad, cuando es más bien otra cosa.
Este fragmento que ahora te quiero poner, para mí resulta más especial, porque es de alguien que os dice las cosas de verdad, lo convierte en “pajaritas” la cual, con todo su amor te quiso dedicar. “Mi casa queda abierta para tí”
Esta tarde vas a ir a la Virgen de los Reyes. Tu Madre no faltaba ningún día. Cada mañana, temprano, muy temprano, se presentaba ante Ella, y ante Ella derramó no pocas lágrimas. Por eso, cuando hubo que pensar en el templo en que habías de casarte, a mí me pareció que no había otro mejor que aquel donde está la Madre aquella ante la que tu madre rezó tanto, y en la que tanto confió. Y al pensar en el padre que te había de casar, ¿quién sino aquel que auxilió a tu Madre en los días postreros de su vida, y al que ella os dejó encargadas? ¿Quién sino el que a tu hermana platicara el día en que se adentraba en el convento?

Hermosas palabras te dedicó, palabras que yo no conseguiría ni tan siquiera igualar, pero recuerda Mamá, sólo quiero, te prometo que es así, y que si sólo consigo, de tus labios arrancar la más leve sonrisa, me harás feliz, que es como quiero verte a ti.
Sé que ese día de nuevo te llegará, es ley de vida, ley por la que todos debemos pasar, con él, y con todos los tuyos de nuevo te encontrarás, es nuestra fe, y así es como debe ser y como debe pasar, entonces todos habremos de llorar, pero ese día, un triste consuelo nos dejará y un poco nos aliviará, algo de envidia por la mente nos correrá, “te envidiaremos, amapola del trigal”, porque tú, de nuevo volverás a verla ese día tan llena de felicidad.
Recuerda Mamá, pero hazlo con una sonrisa, recuerda ese día tan llena de felicidad.
Ahora permíteme que os cuente, el domingo como sabes estuve en Lora, y allí ante la Virgen recé, le pedí por todos y todas vosotras, por la familia en general, y dile a Tía María que, como ella me pidió, y le prometí, hablé con abuelo y le pedí que de ella cuide algo más, encendí algunas velas a la Virgen para pedirle por mis tantas madres y mis tantas abuelas.
De nuevo te repito, y te pido a tí, Mamá, una sonrisa, aunque sólo sea, una nada más.
Porque te quiero y no quiero verte llorar, bastante tienes con esta vida llena de sinsabores, te quiero dedicar estas palabras.
Nunca dejaras página en blanco, en casa todos te recordaremos siempre, y hasta que escriba la última hoja de mi futuro, me encargaré de contar, que mi Madre fue una tal:
ISABEL MONTOTO DE FLORES GONZÁLEZ DE LA HOYUELA GONZALEZ LANIELLA CEPEDA VALDÉS NARANJO LOPEZ VIGIL DE LA RASILLA JUNCO
Tenía 11 hijos
Mª José – Eduardo – Luis – Isabel – Concha – Ignacio –
Jesus – Javier - Alfonso - José y Nuria
1 comentarios:
Jesusito, no sé si le habrás pasado los papeles a la mesa camilla, creo que no, porque ayer estuve con ellas hasta las 10 y no sabían nada, pero cuando se los pases no se te olvide decirles que se metan las gafas de sol en el bolso...
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