Yo sé que los nietos de Lora saben lo que voy a contar, pero pensar que otros 22 nietos vienen de Cádiz y Vejer y puede que también algunos de Córdoba, y por estar lejos, pueden desconocer las personas de las que hoy quiero hablar.
Si es así empiezo.
Todos sabemos que José Montoto tiene 42 nietos y algunos biznietos, no sé cuantos.

Pues los Montoto Flores, hijos de Isabel, tenían seis primos, los Quintanilla Flores, hijos de su hermana Rafaela.
De los 42 nietos de José e Isabel, 29 llevan como primer apellido Montoto y 13 el apellido Montoto en segundo lugar. 29 nietos que seguirán por mucho tiempo conservando y multiplicando el apellido. En cambio el apellido de vuestra abuela poco a poco y lentamente se va perdiendo.
Sólo llevamos el Flores en segundo lugar, del apellido Flores no tenemos ninguno que lo lleve de primero y quedamos sólo siete que lo llevamos en segundo lugar.
Quiero decir que este apellido está condenado a desaparecer, o llegó a su final el día en que ellas, las dos hermanas, Isabel y Rafaela, se marcharon para siempre, pues el único hermano que tenían, Romualdo de Flores sólo tuvo un hijo, Rafael de Flores Naranjo, que al morir muy joven y en estado soltero no tuvo ocasión de poder mantener el apellido Flores.
Hoy, en el presente, este apellido está cerca de desaparecer, pues ya quedamos sólo siete Montoto que lo llevamos es el segundo lugar.
Ana María y Julián Quintanilla Naranjo, que lo llevan en tercer lugar.
María y María Pepa Coronel Quintanilla, que lo llevan en cuarto lugar y Gertrudis Cepeda Quintanilla también en cuarto lugar, estos cinco que nombro son todos nietos de Rafaela, aunque fueron más que hoy no están entre nosotros.
María y María Pepa Coronel Quintanilla, que lo llevan en cuarto lugar y Gertrudis Cepeda Quintanilla también en cuarto lugar, estos cinco que nombro son todos nietos de Rafaela, aunque fueron más que hoy no están entre nosotros.
Siento tristeza porque al ser el apellido de la que ha sido nuestra Madre desaparezca tan pronto y tan en silencio, aunque la seguimos teniendo tan presente.
Nuestro caso es parecido al vuestro (me refiero a los nietos).
Supongo que mis hermanos los mayores conocieron a sus abuelos, yo no llegué a conocer a ninguno, ni a Cesáreo Montoto y Salud González de la Hoyuela, ni a Rafael de Flores y Dolores González, pero siendo niña desde que empecé a espabilarme, me aprendí de memoria sus apellidos y siempre me gustó decir de corrido todos los apellidos juntos, cosa que hoy lo sigo repitiendo, no sé cómo ni por qué empezó, pero en el colegio cuando alguna monja me preguntaba mi nombre, se quedaban un poco sorprendidas al escuchar tantos apellidos juntos y todos de un tirón.
Personalmente no los he conocido, pero no sé cuando empieza en mí esto de no poder decir sólo mi nombre si no va unido al de ellos.
La vida no perdona, se lo lleva todo, tanto que se lleva hasta el apellido de la que ha sido nuestra Madre y nosotros no lo podemos evitar, pero lo que nunca se podrá llevar es el cariño y el recuerdo que sentimos por ella, es algo que nada ni nadie nos podrá quitar y que todos sentimos por la que fue nuestra Madre, Isabel de Flores, y que para nosotros sus hijos su apellido nunca se podrá borrar.
2 comentarios:
Una pregunta Tía Isabel ¿El apellido es Flores o de Flores? Y una petición. ¿Podrías hablarnos de tu madre? Siempre hemos hablado de abuelo, en mi caso, bisabuelo, pero nunca he oído hablar todo lo que quisiera de su mujer. Sería algo bastante emotivo el poder saber cómo era la bisabuela.
Estoy de acuerdo con Nacho, tía Isabel (y demás tertulianas de la mesa camilla) podíais contarnos más cosas de la abuela
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