
Hacer una retrospectiva a estas alturas puede suponer un camino forzoso de Kleenex a los que bien acostumbrado nos tiene el ezú. Pero bueno, hace mucho tiempo que no escribo y creo que va siendo hora. No, yo no pude disfrutar de mis bisabuelos ni de tío José María, hoy mi recuerdo sobre ellos se circunscribe a haberles “robado” la cabecera de sus pajaritas de papel. Pero sí puedo hablar bastante y mucho sobre algunas cosas, pues mi vida que se ha repartido entre Cádiz, Córdoba y Sevilla, ha dado mucho de sí. Curiosamente a la última de las Montoto que he conocido es a la Cristinita internauta, madre y espíritu de este blog.
Pero bueno, contaros quiero algunas anécdotas, como bien sabe la mayoría, hasta los once años estuve viviendo en Cádiz, recuerdo cuando Güito pasaba temporadas en casa y mi primer viaje en Vespa por las calles de Cádiz. Recuerdo también a tía Salud que venía a visitarnos de vez en cuando por el piso que teníamos en la C/Goya nº 19. Los primeros viajes a Vejer y el Palmar. Recuerdo los viajes a Sevilla, las mil travesuras que Carlitos y Manolo* me hacían…los muy cafres… Yo era el pequeño de los nietos (por aquel entonces), y el menos espabilado, así que imaginaros al carlitos campestre de fuente de cantos y a su secuaz manolito dándole caña a Nachito. Casi siempre que iba a Sevilla, comía al menos un vez en casa de Tía Nena, recuerdo con su batido de fresas, qué bien cocinaba Tía Nena! También recuerdo a tía Rocío muy jovencita, me acuerdo que siendo unos mocosos Carlitos, Manolito y yo, nos escondíamos tras la puerta cuando salía de la ducha enrollada en la toalla, a ver si veíamos algo…! Si es que éramos unos pillastres!
Recuerdo, esporádicamente, a Debla**, una doberman que tenía mi abuelo y que Güito tenía educada a la perfección. Evidentemente mis recuerdos hasta los once años corresponden con el tiempo que viví junto a mi madre. Paradojas de la vida, Cádiz es mi madre en vida, y su Córdoba natal fue lo que fue, justo llegar a Córdoba y ya sabéis lo que pasó. Justo en ese momento comienzo a tener tíos-padres y tías-madres, del mismo modo que abuelos-padres y abuelas-madres, si bien es cierto que con los que pasé más tiempo fue con los maternos pero siempre teniendo muy cerquitas a los paternos.
¿Cuántas cartas, conversaciones por teléfonso y veranos en Cádiz he pasado hablando con mi abuelo y abuela? Dándoles la brasa a Pili y a Pepa (Qué aburrimiento, burrido estoy***… era la canción de guerra). Recuerdo un verano en vejer, en los caños cogí una insolación y mi tío Ignacio “el papafrita” tuvo que quedarse a cuidarme toda la noche. Sí, de pequeño estaba siempre malo, una ricura de niño…
Bueno, prosigamos, recuerdo mis viajes a Lora, allí dormía en la antigua casa de abuelo, donde ahora viven tío Luis y tía Dolores, recuerdo que Santiago y Luis lo primero que hicieron nada más llegar era cogerme en brazos, taparme los ojos y ponerme ante la cabeza de un cochino jabalí que quitaba el hipo. Aquella noche nos quedamos despiertos de madrugada para ver un combate de boxeo de Poli Díaz frente a Whitaker. El boxeo le gustaba mucho a mi abuelo Cesáreo, le hacía gracia los mamporrazos que los púgiles se asestaban. Recuerdo también una fiesta en el Horcajo en el 40 cumpleaños de mi padre.
Y la primera vez en mi vida que subí a Santa Marina, recuerdo un perro negro precioso en la puerta de la casa, y a Tía Dolores tan guapa y sonriente, alguna que otra vez, siendo niño subí para montarme en el monopatín con Luisito y Antoñito.
Tampoco quiero pasar por alto cuando celebramos el bautizo de mi hermana Patricia en la Pituta****, yo apenas tenía tres años y medio pero recuerdo como si fuese ayer la primera vez que me montaba en un cuadrúpedo, un burro, más mula que burro, blanco que había por allí. Luego visité varias veces más aquel viejo Molino
Volviendo a mi abuelo Cesáreo, recuerdo cómo disfrutaba poniéndonos monedas de veinte duros envueltas en papel de aluminio escondidas por toda la casa cuando se nos caía un diente para obsequiarnos en nombre del ratoncito Pérez por tal festividad. Por cierto, y para finalizar esta primera entrega, recuerdo que en mi casa en Cádiz, teníamos un cuadro de Tío Miguel, que tras hacer la mudanza y previo paso por el guardamuebles, se extravió… cosas de la vida. Iniciada esta retro, a modo de leves instantáneas, prometo que pronto habrá más…
Pero bueno, contaros quiero algunas anécdotas, como bien sabe la mayoría, hasta los once años estuve viviendo en Cádiz, recuerdo cuando Güito pasaba temporadas en casa y mi primer viaje en Vespa por las calles de Cádiz. Recuerdo también a tía Salud que venía a visitarnos de vez en cuando por el piso que teníamos en la C/Goya nº 19. Los primeros viajes a Vejer y el Palmar. Recuerdo los viajes a Sevilla, las mil travesuras que Carlitos y Manolo* me hacían…los muy cafres… Yo era el pequeño de los nietos (por aquel entonces), y el menos espabilado, así que imaginaros al carlitos campestre de fuente de cantos y a su secuaz manolito dándole caña a Nachito. Casi siempre que iba a Sevilla, comía al menos un vez en casa de Tía Nena, recuerdo con su batido de fresas, qué bien cocinaba Tía Nena! También recuerdo a tía Rocío muy jovencita, me acuerdo que siendo unos mocosos Carlitos, Manolito y yo, nos escondíamos tras la puerta cuando salía de la ducha enrollada en la toalla, a ver si veíamos algo…! Si es que éramos unos pillastres!
Recuerdo, esporádicamente, a Debla**, una doberman que tenía mi abuelo y que Güito tenía educada a la perfección. Evidentemente mis recuerdos hasta los once años corresponden con el tiempo que viví junto a mi madre. Paradojas de la vida, Cádiz es mi madre en vida, y su Córdoba natal fue lo que fue, justo llegar a Córdoba y ya sabéis lo que pasó. Justo en ese momento comienzo a tener tíos-padres y tías-madres, del mismo modo que abuelos-padres y abuelas-madres, si bien es cierto que con los que pasé más tiempo fue con los maternos pero siempre teniendo muy cerquitas a los paternos.
¿Cuántas cartas, conversaciones por teléfonso y veranos en Cádiz he pasado hablando con mi abuelo y abuela? Dándoles la brasa a Pili y a Pepa (Qué aburrimiento, burrido estoy***… era la canción de guerra). Recuerdo un verano en vejer, en los caños cogí una insolación y mi tío Ignacio “el papafrita” tuvo que quedarse a cuidarme toda la noche. Sí, de pequeño estaba siempre malo, una ricura de niño…
Bueno, prosigamos, recuerdo mis viajes a Lora, allí dormía en la antigua casa de abuelo, donde ahora viven tío Luis y tía Dolores, recuerdo que Santiago y Luis lo primero que hicieron nada más llegar era cogerme en brazos, taparme los ojos y ponerme ante la cabeza de un cochino jabalí que quitaba el hipo. Aquella noche nos quedamos despiertos de madrugada para ver un combate de boxeo de Poli Díaz frente a Whitaker. El boxeo le gustaba mucho a mi abuelo Cesáreo, le hacía gracia los mamporrazos que los púgiles se asestaban. Recuerdo también una fiesta en el Horcajo en el 40 cumpleaños de mi padre.
Y la primera vez en mi vida que subí a Santa Marina, recuerdo un perro negro precioso en la puerta de la casa, y a Tía Dolores tan guapa y sonriente, alguna que otra vez, siendo niño subí para montarme en el monopatín con Luisito y Antoñito.
Tampoco quiero pasar por alto cuando celebramos el bautizo de mi hermana Patricia en la Pituta****, yo apenas tenía tres años y medio pero recuerdo como si fuese ayer la primera vez que me montaba en un cuadrúpedo, un burro, más mula que burro, blanco que había por allí. Luego visité varias veces más aquel viejo Molino
Volviendo a mi abuelo Cesáreo, recuerdo cómo disfrutaba poniéndonos monedas de veinte duros envueltas en papel de aluminio escondidas por toda la casa cuando se nos caía un diente para obsequiarnos en nombre del ratoncito Pérez por tal festividad. Por cierto, y para finalizar esta primera entrega, recuerdo que en mi casa en Cádiz, teníamos un cuadro de Tío Miguel, que tras hacer la mudanza y previo paso por el guardamuebles, se extravió… cosas de la vida. Iniciada esta retro, a modo de leves instantáneas, prometo que pronto habrá más…
* A ver si Manolo y Carlitos empiezan a contar cositas en este blog.
** Güito, háblanos de Debla y de cómo sus camadas llenaron Cádiz de Dobermans.
*** Veremos si Pepita y Pili cogen el guante que les lanzo…
**** Vamos a ver, Pituto ( Tío José María Montoto Sousa), a ver si empiezas a contarnos anécdotas de la Pituta.
10 comentarios:
"Morito", el perro negro seguro que era Morito,yo también me acuerdo de él. Qué bueno y paciente era.
Me encanta ver cómo siempre que se menciona a mi abuela Loles, a continuación viene un piropo.
* Buena retrospectiva (I). Cristinita la internauta ya está deseando que llegue la II.
** Lo importante no es que yo haya llegado la última a tu vida, sino que no me vas a despegar ni con agua caliente, así que pienso aparecer en tu retrospectiva IV, V y restantes... ¡propósito de enmienda!
*** A tía Dolores (ahora me he enterado, gracias a Inmi, que la llamáis Loles) creo que todos, si cerramos los ojos la vemos así, guapa y sonriente.
**** Del burro de la Pituta creo que mi hermana Marta tiene mucho que decir, invocaremos su nombre a ver si nos lo cuenta. Con la Pituta creo que a todos nos pasa algo parecido a lo de tía Dolores, que al recordarla nos sale una sonrisa, porque hemos vivido allí momentos inolvidables.
***** ¿Por qué los cuadros de mi padre aparecen y desaparecen tanto en esta familia? Es curioso. Una vez, si no recuerdo mal, un ciervo (o algún otro cuadrúpedo) se comió una esquina de uno que tenía tío Jesús en Lora, y mi padre tuvo que volver a pintar el cachito que le faltaba, a ver si tío Jesús me refresca la memoria (o Pituto, que también puede que se acuerde).
****** Monísimo en la foto ¿eh? estarías siempre malo, pero no se te notaba naaaaadaaaaa
La Tía Dolores sigue tan sonriente y guapa a pesar de todos los pesares y quiere que vuelvas a verla. Luis y Antoñito también, pero ya no tienen monopatín. El único que falta es el pobre de "Morito" con lo bueno que era. Los demás estamos todos deseando que vengas a vernos, que eres un chaval muy simpático y alegre.
Nacho, Cristina tiene un gran don: descubrir y poner de relieve lo bueno de la gente. A mí me sorprendió este verano en P.Umbría leyendome un poema tuyo que me puso los pelos de punta. Espero comprar un libro de Mi memoria es un tobogan/Espacios insostenibles, leerlo y que tú me lo puedas firmar, y no te quede duda, que aportarás a la poesía con tu juventud aires nuevos que sin las molestias de tu "levante gaditano" la llevaran a todas partes, recordando a Nacho Montoto como gran poeta y Persona. Arriba estaran gozando con todo lo que vas escribiendo y abajo esperamos que nos acerques a tu arte en este blog ya familiar. Gracias. Tu tía Mamen.
Y a mí me debes una dedicatoria aún...
Mamen, el don lo tuvo el chiquillo al escribirlo, yo sólo tuve curiosidad, y me encontré al Nachito por estos mundos del intené... pero te digo una cosa, ahora te podría leer más de uno porque me los he leído todos (nacho, a mí también me lo tienes que firmar ¿eh?... ¿te ponemos un stand en la feria del libro? tendrías cola seguríiiiiiisimoooo)
Por la feria del libro de Sevilla estaré, y en la caseta de REI,la número 26, se puede comprar mi poemario para los más rezagados qu eno lo tengan aún, si bien he de adelantaros una buena nueva, el próximo día 21 de Mayo en la Casa de la Provincia, con casi toda seguridad se presentará mi primera novela: Binarios.
anda nachete, que monísimo estás en la fotito. Oye, perla mora, donde está la casa de la provincia? Habrá que ir!!!!
En cuanto sepa el sitio exacto ya postearé por aquí, pues puede que finalmnte sea en CAJASOL o el Ateneo, y el día 27 o 28 de Mayo en breve, noticias...
cuando sepa el sitio exacto ya postearé, ya postearé ¡venga yá! "papafrita", todavía estoy esperando que me llames.
casa de la provincia:
plaza del triunfo nº 1
ateneo: c/ orfila nº 7
cajasol: c/ laraña nº 4
ve preparando un ejemplar firmado y dedicado para mí, de esa novela.
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